Descubre Islandia: rutas, auroras y aventuras únicas
Islandia, la Isla de Hielo y Fuego, es un destino que despierta la imaginación. Viajar a Islandia es adentrarse en un territorio donde la naturaleza se muestra en su forma más pura: glaciares, volcanes, géiseres y paisajes que parecen de otro planeta.
Nuestras rutas por Islandia recorren cascadas inmensas, lagunas termales, campos de lava y carreteras escénicas que invitan a descubrir la isla a otro ritmo. Un viaje ideal para quienes buscan naturaleza, libertad y experiencias auténticas.
- Glaciares, volcanes y cascadas
- Auroras boreales y sol de medianoche
- Rutas con asesoramiento personalizado
Recorrer sus carreteras sinuosas es descubrir paisajes que cambian a cada curva: cascadas imponentes, campos de lava cubiertos de musgo, fiordos profundos y playas de arena negra abiertas al Atlántico.
Podrás caminar sobre glaciares, explorar cráteres y relajarte en aguas termales rodeadas de naturaleza.
Disfruta de la magia del Sol de Medianoche, cuando los días se alargan y la isla revela una luz única para explorar cada rincón con libertad.
Observar ballenas, frailecillos y sentir el silencio de la tundra completa una experiencia difícil de olvidar.
Prepárate para descubrir la Isla de Hielo y Fuego.
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Viajes más populares a Islandia
Islandia a tu aire: La libertad del Fly & Drive
No hay mejor forma de descubrir la Isla de Hielo y Fuego que recorriendo sus carreteras a tu ritmo. Con nuestros viajes Fly & Drive, tendrás la libertad de detenerte ante cascadas icónicas como Skógafoss o Seljalandsfoss justo cuando la luz del sol de medianoche las hace brillar aún más.
Organizamos tu ruta para que solo te ocupes de conducir y disfrutar de un paisaje que cambia a cada kilómetro: campos de lava cubiertos de musgo, playas negras, glaciares imponentes y rincones que invitan a parar sin prisa.
Tu aventura, tus tiempos, tu Islandia.
Descubre Islandia con expertos que conocen sus rutas más espectaculares.
Qué ver y hacer en Islandia
Esta isla seduce por sus glaciares, volcanes, cascadas, playas negras y aguas termales. Un 14,3 % del país está cubierto de glaciares y alberga al menos 30 volcanes activos.
En sus variadas rutas por Islandia puedes avistar ballenas y frailecillos, relajarte en lagunas geotermales y disfrutar de las auroras boreales en Islandia en invierno.

Aventuras entre glaciares y volcanes
Islandia es un escenario en el que el hielo y el fuego conviven. Aproximadamente un 10 % del territorio está cubierto de hielo, con 269 glaciares repartidos por sus montañas.
El más célebre es Vatnajökull, que supera los 8 000 km² y es el mayor glaciar de Europa. Bajo estas masas heladas, más de 30 volcanes activos (de los 130 existentes) laten y modelan el paisaje.
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Explora cuevas de hielo, recorre las lenguas glaciares en crampones y navega en lagunas llenas de icebergs.
Busca la adrenalina subiendo a un super jeep rumbo al cráter de Fagradalsfjall o caminando entre placas tectónicas en Þingvellir.
Aquí cada excursión es una lección de geología en vivo: sentirás el crujido de los glaciares y el calor de la tierra en un mismo día.

Paisajes de otro mundo: cascadas, playas y géiseres
El paisaje islandés parece sacado de otro planeta. Con más de 10.000 cascadas, encontrarás desde gigantes como Gullfoss, donde el río Hvítá se desploma en un cañón de 70 m, hasta cortinas de agua como Skógafoss, con sus 60 m de caída.
Las playas negras de Reynisfjara contrastan con los blancos icebergs de Jökulsárlón y la Diamond Beach; geysers como Strokkur lanzan chorros al cielo; y áreas geotermales como la Laguna Azul ofrecen baños humeantes en pleno campo de lava.
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Todo ello se debe a que Islandia se asienta sobre la Dorsal Mesoatlántica, donde las placas tectónicas se separan y el magma calienta las aguas subterráneas.
El resultado es una colección de paisajes irrepetibles que combinan ríos, lava y mar en una misma postal.

Fauna y cultura islandesa
Aunque solo el zorro ártico es autóctono, la fauna islandesa es sorprendente. En las costas abundan ballenas jorobadas, minkes y orcas; los fiordos del norte y las islas Vestman acogen colonias de frailecillos que representan el 60 % de la población mundial de esta ave (unos 8–10 millones de ejemplares); y en el este verás renos campando libres.
Sumérgete en la cultura vikinga visitando Reikiavik, con sus museos y cafés; recorre pueblos de casitas de turba y comparte historias con locales en una piscina geotermal.
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Monta a lomos de un caballo islandés y descubre la hospitalidad de un pueblo que vive en armonía con su entorno.
En Islandia, la naturaleza y la tradición se entrelazan y hacen del viaje una experiencia auténtica y humana.
Mejor época para viajar a Islandia
Islandia tiene dos temporadas bien definidas que determinan el tipo de viaje que vivirás:
Verano (mayo a septiembre): Coincide con la temporada alta. Los días son largos y en junio el sol apenas se esconde, permitiendo disfrutar del fenómeno del sol de medianoche.
Es ideal para recorrer la isla en coche, acceder a las Highlands, hacer senderismo en Landmannalaugar y practicar actividades como buceo, kayak o rutas a caballo. El clima es más suave y permite disfrutar de festivales y avistar ballenas y frailecillos.
Invierno (octubre a marzo): Las noches largas ofrecen la mejor oportunidad para ver la aurora boreal. Las temperaturas son frías (en Reykjavík rondan los −0,5 °C en enero) y conviene llevar ropa de abrigo.
A cambio, podrás vivir aventuras únicas como glaciar‑hiking, cuevas de hielo, motos de nieve o trineos de perros.
Entre abril y mayo o en septiembre, la isla ofrece una temporada intermedia con menos viajeros; los colores de la primavera y del otoño cambian el paisaje y los precios son más moderados.
Gastronomía de Islandia
Sabores de Islandia: tradición y frescura
La cocina islandesa se construyó a base de ingenio ante un clima riguroso y pocos ingredientes.
El mar y la tierra proveen sus pilares: pescado, lácteos y cordero.
Cod, haddock y langostino se sirven con patatas y pan de centeno
El cordero ahumado y el skyr, un lácteo similar al yogur, son omnipresentes.
Para conservar los alimentos se usaban técnicas como el ahumado, la curación y la fermentación; de ahí surgen platos como hákarl, tiburón de Groenlandia fermentado considerado plato nacional.
También te encontrarás con pylsa, el popular perrito caliente islandés, la sopa de cordero kjötsúpa y snacks como harðfiskur (pescado seco).
Hoy, chefs y restaurantes fusionan recetas ancestrales con ingredientes frescos locales y técnicas modernas, ofreciendo una gastronomía que combina tradición y creatividad.
La carne de buey zebu asada a la parrilla, es muy popular como street food o comida callejera.
Dinero, idioma y visado
MONEDA
La moneda oficial es la corona islandesa.
Tarjetas de crédito. es casi una sociedad sin efectivo, ya que las tarjetas de crédito y débito se aceptan prácticamente en todas partes.
Las propinas no son obligatorias; el servicio ya está incluido, aunque siempre se agradece un gesto por un buen trato.
Cambio de moneda. Si necesitas coronas islandesas, lo mejor es sacar efectivo en un cajero automático (ATM) al llegar.
Los cajeros están presentes en Reikiavik y en la mayoría de los pueblos grandes y suelen ofrecer tipos de cambio más favorables que las casas de cambio.
IDIOMA
El idioma oficial es el islandés. Casi todos los islandeses hablan inglés con fluidez y muchos dominan otros idiomas, por lo que puedes recorrer rutas por Islandia sin barreras.
Cambiar grandes sumas en oficinas del aeropuerto o en hoteles no suele ser ventajoso; los cajeros automáticos ofrecen un mejor tipo de cambio.
VISADO
En cuanto a visado, Islandia forma parte del espacio Schengen: los ciudadanos de la UE pueden entrar con DNI o pasaporte y permanecer hasta 90 días; otros viajeros deben comprobar si necesitan un visado Schengen.
A partir de finales de 2026, los visitantes exentos de visado tendrán que solicitar la autorización ETIAS antes de viajar.
Lugares imprescindibles de Islandia
La ruta más famosa incluye el Parque Nacional de Thingvellir, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO y lugar donde se reunió el primer parlamento islandés en el 930 d.C., además de ser un punto donde se aprecian las grietas entre las placas tectónicas euroasiática y norteamericana.
En el área geotermal de Geysir podrás ver fumarolas y el géiser Strokkur, que entra en erupción cada 7–8 minutos y lanza agua hirviendo a 25–35 m de altura. La ruta se completa con Gullfoss, una poderosa cascada de dos niveles que se precipita en un cañón y cuenta con senderos y miradores seguros
Gullfoss – Situada en el famoso Círculo Dorado, esta cascada de la reserva natural de Gullfoss desciende 32 m en dos saltos, uno de 11 m y otro de 21 m, dentro de una estrecha garganta de 20 m de profundidad. Pasarelas y miradores permiten acercarse de forma segura para admirar su energía.
Seljalandsfoss – A lo largo de la costa sur, esta cascada de 60 m de altura se hace famosa porque un sendero permite caminar detrás de la cortina de agua.
Skógafoss – También en el sur, Skógafoss deja caer el río Skógá desde 60 m de altura y 25 m de ancho, generando una pared de agua perfectamente simétrica. Puedes acercarte hasta su base y subir por una escalera de 370 peldaños a un mirador desde donde se contemplan el salto y las tierras bajas.
Dettifoss – En el norte, dentro del Parque Nacional Vatnajökull y en la ruta del Diamond Circle, Dettifoss es la cascada más poderosa de Europa. Tiene 100 m de ancho, una caída de 44 m y vierte 193 m³ de agua glaciar por segundo. La fuerza del río Jökulsá á Fjöllum, alimentado por el glaciar Vatnajökull, hace vibrar el suelo mientras el agua se desploma en un cañón.
Cerca del pueblo de Vík, esta playa destaca por su arena negra, columnas de basalto y stacks rocosos. Es uno de los lugares más fotografiados de Islandia, aunque hay que extremar la precaución por las fuertes olas (“sneaker waves”). Se accede en coche o en excursiones por la costa sur.
Este Parque Nacional protegido cubre casi el 15 % del país y alberga el glaciar Vatnajökull, el más grande de Europa, junto con volcanes, cañones y cascadas. En la reserva de Skaftafell puedes hacer caminatas sobre hielo, visitar la cascada basáltica Svartifoss y disfrutar de vistas panorámicas. Se accede en un viaje de varios días por la costa sur.
Reikiavik, la capital más septentrional del mundo, es compacta y fácil de recorrer; combina museos, restaurantes y tiendas en sus calles coloridas. Sirve de base para realizar diversas rutas por Islandia, con excursiones al Círculo Dorado o la costa sur y visitas guiadas de historia vikinga o gastronomía.
A unos 45 minutos se halla la Blue Lagoon «Laguna azul», un balneario geotermal situado entre el aeropuerto de Keflavik y la capital, famoso por sus aguas cálidas y ricas en minerales. Es recomendable reservar con antelación y se puede llegar en coche o autobús. Combinar la energía urbana de Reikiavik con la tranquilidad de este spa hará que tu viaje por Islandia sea inolvidable.
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La Península de Snæfellsnes, conocida como “Islandia en miniatura”, reúne en un mismo lugar campos de lava, cráteres volcánicos, acantilados marinos y playas negras. En el parque nacional de Snæfellsjökull puedes hacer rutas a pie, explorar pueblos pesqueros, avistar ballenas, recorrer cuevas de lava o subir en snowcat al glaciar.
Se visita en una excursión de un día desde Reikiavik o como desvío de la Ring Road.
En el interior, el área de Landmannalaugar destaca por sus montañas de riolita de colores, campos de lava y manantiales termales. Forma parte de la reserva de Fjallabak y sólo es accesible en vehículos 4×4 por caminos F (carreteras de montaña) abiertos en verano. Es un paraíso para el senderismo y trekking con rutas que pasan junto a montañas multicolores y zonas donde aún brota el calor del subsuelo
La zona del lago Mývatn, en el norte de Islandia, se creó hace unos 2.300 años tras una erupción de lava que generó pseudocráteres, pilares de lava y piscinas termales, testigos de la actividad volcánica que sigue modelando el terreno.
A pocos kilómetros, junto a la Ring Road, se encuentra la zona geotermal de Hverir (Namaskard), famosa por sus lodos burbujeantes, fumarolas y suelos teñidos de amarillo, rojo y naranja. Un sendero señalizado permite recorrerla con seguridad; la falta de vegetación y el constante vapor le dan un aspecto casi lunar. La combinación de Mývatn y Hverir hace de esta parada un imprescindible en el Diamond Circle.
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TODO PERFECTAMENTE ORGANIZADO
Solicitamos información para que nos diseñaran nuestro viaje. No teníamos claro el destino y nos dejamos aconsejar por Toni que nos recomendó viajar a Tailandia. nos organizó un viaje perfecto con una agencia española situada allí. Para nosotros fue una garantía adicional saber que estábamos en buenas manos y en total contacto con ellos en horario local y en español. Ha sido una pasada de viaje.





