
Dónde y cuándo ver Auroras Boreales
La aurora polar es un fenómeno natural en forma de brillo o luminiscencia visible en el cielo nocturno por lo general en zonas polares. En el hemisferio sur es conocida como aurora austral y en el hemisferio norte como aurora boreal. Las también llamadas «luces del norte» se pueden ver desde septiembre hasta abril teniendo su mayor esplendor entre diciembre y febrero.
«NO EXISTE UN FENÓMENO NATURAL QUE SEA TAN EVOCADOR»
Cuando ves Auroras Boreales, te embriaga una satisfacción difícil de explicar. Es algo mágico, una experiencia que perdurará en tu mente para siempre, un espectáculo que te deja sin aliento y que al menos tienes que ver una vez en la vida.
Su danza colorida es un misterio indescifrable que baila en la atmósfera cambiando de forma y color. Es tal la magia que desprenden, que antiguamente creían que eran dragones o serpientes voladoras enviadas por los dioses. Los antiguos vikingos tenían la creencia de que las auroras boreales era la armadura de las Valquirias, que arrojaban una extraña luz parpadeante.

¿Qué son las auroras boreales y por qué las vemos?
En 1619 Galileo Galilei fue quien las bautizó como auroras boreales, en honor a la diosa griega del amanecer, Aurora, y en honor de Bóreas, el viento del Norte. Este fenómeno se debe a que el sol emite un flujo continuo de partículas cargadas de radiación solar conocido como “viento solar”.
Pero por suerte el campo magnético de nuestro planeta nos protege. Cuando las partículas cargadas nos alcanzan, el campo magnético nos protege con energía, catapultándolas hasta la parte posterior de la Tierra a través de unas líneas invisibles que parten de los dos polos, y que actúan como un imán.
Las partículas fluyen en la magnetosfera de la misma forma que lo hace un río alrededor de una piedra y, al quedar atrapadas, colisionan con átomos de oxígeno y nitrógeno, esto provoca la emisión de luz.
Debido a que descienden por las líneas del campo magnético que desembocan cerca de los polos, se forman anillos de aurora alrededor del globo, todo esto ocurre a unos 100 kilómetros de altura. La aurora que ves es el resultado de miles de átomos excitados que emiten pequeños destellos de luz en lo alto del cielo nocturno polar.
Resumiendo, y sencillamente, las auroras boreales se producen tras una colisión de partículas de alta carga eléctrica, procedentes del sol, que penetran en la atmósfera terrestre.
«SI ESTAS PARTÍCULAS GOLPEARAN LA TIERRA, NOS EXPONDRÍAMOS A UNA RADIACIÓN MORTAL Y NUESTRA ATOMÓSFERA DESAPARECERÍA»
Los colores y las formas de las auroras boreales
Las auroras tienen formas, estructuras y colores muy diversos y van cambiando rápidamente con el tiempo. La aurora puede comenzar como un arco aislado muy alargado que se va extendiendo en el horizonte pudiendo modificar su forma cerca de la medianoche incrementando también su brillo.
De repente y mágicamente la totalidad del cielo puede llenarse de bandas, espirales y rayos de luz que tiemblan y se mueven rápidamente por el horizonte. Su actividad puede durar desde unos pocos minutos hasta horas.
Los colores que vemos en las auroras dependen de la especie atómica o molecular que las partículas del viento solar excitan y del nivel de energía que esos átomos o moléculas alcanzan.
No es lo mismo que la excitación se produzca en una zona con una atmósfera con niveles muy altos de oxígeno que en otra con niveles muy bajos. El oxígeno es el responsable de los dos colores primarios:
El verde/amarillo se produce a una longitud de onda energética de 557,7 nanómetros, mientras que el color más rojo y morado lo produce una longitud menos frecuente en estos fenómenos, a 630,0 nanómetros.
El nitrógeno, al que una colisión le puede desligar alguno de sus electrones de su capa más externa, produce una luz azulada, mientras que las moléculas de nitrógeno son muy a menudo responsables de la coloración rojo/púrpura de los bordes más bajos de las auroras y de las partes más externas curvadas.
Dónde y cuándo ver auroras boreales. Los mejores lugares del planeta
Entre finales de septiembre y finales de marzo, las auroras boreales suelen cruzar el cielo ártico. Aquí, rodeados de muchas islas, profundos fiordos y escarpadas montañas, tendrás uno de los mejores y más bellos lugares para admirar la aurora boreal.
El llamado cinturón de las auroras boreales cruza el Norte de Noruega sobre las Islas Lofoten y sigue la costa hacia Tromso y hasta Cabo Norte y más allá hacia las Islas Svalvard. En esta zona, cualquier lugar es realmente bueno para disfrutar de esta belleza natural.
Uno de los lugares donde ver auroras boreales sin salir de la ciudad es Reikiavik. Si la suerte te acompaña, puedes verlas con toda comodidad desde tu propio hotel. No obstante, lo más aconsejable es hacerlo a las afueras, lejos de la contaminación lumínica.

Uno de los mejores lugares de Islandia son las ciudades: Akuyeri, Isafjordur o Húsavic. El Parque de Vatnajokull, el parque más extenso de Europa, también es un buen lugar que además, te ofrece disfrutar de un paisaje diferente con sus ríos y glaciares. Cuanto más cerca estés del Círculo Polar Ártico más probabilidades tienes de presenciar este fenómeno natural.
El norte de Alaska es uno de los sitios más privilegiados del mundo, es donde la danza de los destellos bailarines de energía solar se puede apreciar con mayor probabilidad. Se organizan excursiones desde Fairbanks y Anchorage para observarlas. Se ven una media de 200 al año.
Este país es especialista en hacer fácil lo casi imposible. Para ver las auroras boreales existen en la Laponia originales instalaciones como iglús de cristal en Saariselkä (Inari) o en Levi (Kittilä) o en el pueblo de Nellim. En el lago Inari, además del campamento Aurora, proponen suites instaladas en medio de la nieve con el techo acristalado para observar cómodamente las «luces del norte» desde la cama. ¿Se puede pedir más?
La ciudad de Yellowknife, es conocida como la capital mundial de la aurora boreal por la frecuencia con la que aparecen en este punto del planeta. Además, es un fantástico lugar para realizar safaris en motos de nieve por las regiones remotas de Nunavut o llegar hasta la Isla de Baffin para el avistamiento de osos polares.
Churchill, en la bahía de Hudson, en Manitoba, y la región del Yukón, son territorios que atraen en invierno a los cazadores de auroras boreales.
En la costa oeste, al comienzo del fiordo Kangerlussuaq encontramos una población que lleva su mismo nombre que con sus trescientos días de cielos despejados al año, es uno de los lugares del mundo donde mayor probabilidad hay de ver auroras boreales.
Un telesilla conduce hasta la Aurora Sky Station, la estación de observación de auroras boreales de la Laponia sueca, situada en el corazón del Parque Nacional de Abisko. Al ser el lugar más seco y menos nublado del país lo convierten en un lugar ideal para ver las auroras boreales.
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