Madagascar: naturaleza viva en estado puro
Madagascar es un destino que despierta los sentidos y redefine la aventura. Viajar a Madagascar es adentrarse en un mundo donde la naturaleza se expresa con una energía única: lémures juguetones, majestuosos baobabs y paisajes que parecen sacados de otro planeta.
Es un paraíso para quienes buscan autenticidad, emoción y contacto real con la vida salvaje.
Sus montañas cubiertas de bosques, cañones escarpados y costas infinitas (más de 5.000 km de costa, con el quinto mayor arrecife de coral del mundo, y la segunda bahía más grande) invitan a explorar sin prisa.
Un viaje a Madagascar puede combinar: trekking, buceo en arrecifes de coral, avistamiento de ballenas y encuentros con comunidades locales cálidas y hospitalarias.
Cada experiencia aquí es una invitación a descubrir lo inesperado, a conectar con lo auténtico y a crear recuerdos imborrables que te acompañarán mucho tiempo después de regresar a casa.
Vive el latido de su cultura, observa el trabajo de los pescadores de Morondava y déjate seducir por las aguas turquesa de Nosy Be o Sainte Marie. Viajes a Madagascar hay muchos, pero ninguno como los que te esperan aquí.
Descubre Madagascar y deja que la naturaleza te transforme: ¡es hora de tu próxima gran aventura!
Viajes más populares a Madagascar
Qué ver y hacer en Madagascar
Cuenta con una fauna extraordinaria, una flora única, paisajes que cortan el aliento y pequeñas islas paradisíacas. Debido a la mezcla étnica y cultural ha creado una población amable y acogedora, todo esto junto transforma el viaje en una aventura.
Un destino de ensueño para los amantes de la naturaleza. El 5% de las especies de plantas y animales conocidas solo se encuentran en Madagascar.

Naturaleza sin límites: Un mundo vivo y salvaje
Separada de África hace más de 80 millones de años, Madagascar se convirtió en un mundo único, donde más del 80% de las especies son endémicas.
Explorar su naturaleza es adentrarse en un laboratorio vivo lleno de lémures, baobabs, camaleones y orquídeas y selvas que parecen de otro tiempo:
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Parque Nacional de Andasibe-Mantadia: hogar del indri-indri, el mayor lémur, entre helechos y bosques tropicales.
Parque Nacional de Isalo: cañones y formaciones rocosas moldeadas por el viento, un contraste entre desierto y oasis.
Parque Nacional de Ranomafana: bosque nuboso con cascadas, aguas termales y lémures ocultos en la niebla.
Tsingy de Bemaraha: un paisaje de agujas de piedra caliza, con pasarelas y puentes colgantes sobre un entorno casi irreal.
Morondava: la impresionante Avenida de los Baobabs, donde el sol pinta el cielo al atardecer.
Viajar a Madagascar es descubrir la vida en su forma más pura.

Adrenalina entre selvas, ríos y océanos
Para quienes buscan movimiento y conexión profunda con la naturaleza, Madagascar ofrece múltiples rutas de senderismo, recorridos en moto o 4×4 y experiencias acuáticas llenas de adrenalina:
Buceo inolvidable: Sumérgete en las aguas de Madagascar, hogar de 56 tipos de tiburones, 34 ballenas, delfines y cinco especies de tortugas marinas.
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Descubre los arrecifes de coral de Nosy Be, explora los mágicos fondos de Ifaty y navega alrededor de Sainte Marie, donde en verano podrás avistar las majestuosas ballenas jorobadas.
Trekking épico: Atrévete a recorrer a pie el Parque Nacional de los Tsingys de Bemaraha, un laberinto único de cañones y puentes colgantes. Explora los paisajes desérticos y piscinas naturales del Parque Nacional de Isalo, combinando senderos, vías ferratas y rutas en 4×4.
Kayak y canoa en parajes vírgenes: Navega los canales y lagunas del Canal de Pangalanes, accediendo a aldeas sólo alcanzables por agua. Descubre el río Tsiribihina, donde tres días de viaje te conectarán con la naturaleza en estado puro, bajo cielos estrellados y sonidos auténticos.
Un viaje a Madagascar te seduce por sus playas que fusionan calma, belleza y naturaleza salvaje.
Cada ruta es una invitación a desafiar tus límites y descubrir las inmensas experiencias que solo Madagascar puede ofrecer.

Playas de Madagascar: donde el tiempo se detiene
Las playas de Madagascar son un refugio para desconectar y vivir la naturaleza en estado puro, entre arrecifes, lagunas turquesas y pueblos pesqueros llenos de vida:
Nosy Be, la isla perfumada, es ideal para nadar, bucear y disfrutar de atardeceres paradisíacos.
Nosy Iranja, un paraíso formado por dos islas unidas por una franja de arena que desaparece con la marea, la playa más hermosa de Madagascar.
Isla de Sainte Marie cautiva con playas serenas y el mágico avistamiento de ballenas jorobadas entre julio y septiembre.
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En el suroeste, Ifaty combina dunas doradas, baobabs gigantes y el tercer arrecife coralino más grande del mundo, con atardeceres legendarios.
Anakao ofrece aventura y autenticidad en un pueblo pesquero cercano a reservas de aves y tortugas marinas.
Sus playas e islas no solo seducen por su belleza, sino también por su autenticidad: aquí el lujo se mide en calma, horizonte y naturaleza. Un destino perfecto para quienes sueñan con perderse en un rincón del Índico poco masificado y donde el tiempo parece detenerse.
Mejor época para viajar a Madagascar
La isla de Madagascar, presenta un clima diverso debido a su extensión y topografía variada. Cuenta con dos estaciones bien definidas:
- Temporada de lluvias (noviembre a abril): Cálida, húmeda y con alta probabilidad de lluvias intensas en el este, entre enero y marzo. El paisaje se muestra verde y exuberante, pero algunas zonas pueden ser difíciles de transitar.
- Temporada seca (mayo a octubre): Clima más fresco y seco, ideal para explorar la isla. Los caminos son más accesibles y la fauna está especialmente activa.
Gastronomía de Madagascar
La cocina está influenciada por, África, Arabia, China, Francia y la India.
Características principales:
- El arroz es el alimento central de todas las comidas.
- Las especias son protagonistas: vainilla, clavo, canela, jengibre y cúrcuma son muy utilizadas.
- La influencia francesa se nota en postres, panes y salsas, mientras que los sabores africanos aportan intensidad y picante.
- En la costa, la gastronomía es más marinera, mientras que en el interior predominan los platos de carne y arroz.
Platos más característicos:
- Romazava
Es el plato nacional de Madagascar. Se trata de un guiso de carne de vaca (a veces cerdo o pollo) cocido lentamente con verduras y hojas verdes locales, aromatizado con jengibre, ajo y cebolla. - Ravitoto
Elaborado con hojas de yuca trituradas y carne de cerdo. Tiene un sabor intenso y ligeramente amargo, muy típico del centro de la isla. - Akoho sy voanio
Pollo cocinado con leche de coco y jengibre, típico de las zonas costeras. - Lasary
Ensalada fría de verduras marinadas (zanahorias, col, judías verdes o pepino), servida como guarnición o aperitivo. - Brochetas de zebu (masikita)
Carne de buey zebu asada a la parrilla, muy popular como comida callejera.
Dinero, idioma y visado
MONEDA
La moneda oficial es el Ariary.
Tarjetas de crédito. No suele ser posible hacer pagos con tarjeta excepto en las grandes superficies y en los grandes complejos turísticos y hoteleros. Olvídate del uso de las tarjetas en la mayor parte del país. Los bancos solo aceptan visa para sacar dinero. Es muy recomendable llevar siempre dinero en efectivo.
Cambio de moneda. Se puede cambiar en cualquier banco, en el hotel, en las oficinas de cambio, en el aeropuerto es uno de los sitios donde mejor cambio obtendrás.
IDIOMA
Los idiomas oficiales son el malgache y el francés. El inglés está muy extendido.
VISADO
Es necesario obtener un visado para entrar al país, tramitándose a la llegada en el aeropuerto, para estancias inferiores a 1 mes. Es aconsejable pagar el visado en moneda local, aceptan euros y dólares, pero el cambio lo redondea mucho hacia arriba, perderás dinero. El pasaporte tiene que tener un vigor mínimo de 6 meses de validez y un billete de salida del país.
Lugares imprescindibles de Madagascar
La capital de la isla, conocida cariñosamente como Tana, es el punto de partida de la mayoría de las aventuras en Madagascar. Situada sobre colinas y rodeada de arrozales, esta ciudad combina historia, cultura y un ambiente vibrante.
Pasear por el mercado de Analakely o visitar el Palacio de la Reina en lo alto de la colina de Rova permite conocer parte de la herencia malgache, marcada por la mezcla de tradiciones africanas y asiáticas.
Tana ofrece una mirada auténtica al día a día de los malgaches, con su ritmo tranquilo, sus mercados llenos de color y su gastronomía local, donde predominan el arroz, el coco y las especias.
Uno de los parques más emblemáticos del país. Este santuario verde alberga selvas tropicales húmedas donde habita el indri indri, el mayor de los lémures, conocido por su canto melancólico que resuena al amanecer entre los árboles.
En sus senderos se pueden encontrar varias especies de lémures, camaleones de brillantes tonalidades, ranas diminutas y una asombrosa variedad de aves endémicas y plantas como las orquídeas.
Además de su biodiversidad, el parque es un ejemplo de conservación y colaboración comunitaria. Las aldeas cercanas participan activamente en proyectos ecoturísticos que promueven la protección del entorno y benefician a la población local.
Caminar por este parque es adentrarse en un mundo verde y húmedo donde cada sonido, cada sombra y cada movimiento revelan la magia de la naturaleza. La visita a las comunidades locales permite, además, comprender el vínculo que los malgaches mantienen con la naturaleza y su compromiso con la conservación.
El impresionante Parque Nacional de Isalo, es un paisaje árido que contrasta con la vegetación exuberante del este. Sus formaciones rocosas, moldeadas por millones de años de erosión, crean un escenario digno de una película de aventuras.
Entre sus cañones y mesetas de arenisca se esconden oasis naturales, ríos cristalinos y piscinas naturales donde es posible darse un baño después de una caminata. El atardecer en el llamado “ventana del Isalo” es uno de los más memorables del país.
Isalo es también un territorio sagrado para el pueblo Bara, cuyos antepasados reposan en tumbas ocultas entre las rocas. La visita, por tanto, no solo es un encuentro con la naturaleza, sino también con la historia espiritual de Madagascar.
Parque Nacional de Ranomafana. Uno de los espacios naturales más fascinantes y biodiversos del país. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, este parque cuenta con un exuberante bosque tropical, atravesado por ríos, cascadas y senderos envueltos en una niebla perpetua que le confiere un aire místico. Un mundo intacto, misterioso y profundamente vivo.
Su nombre, que en malgache significa “agua caliente”, hace referencia a las fuentes termales que brotan en la zona, un atractivo adicional para los visitantes.
Aquí, habitan doce especies de lémures, entre ellas el emblemático lémur dorado del bambú, hoy en peligro de extinción. Camaleones de colores brillantes, ranas endémicas, mariposas tropicales y una enorme diversidad de aves.
Además, Ranomafana representa un modelo ejemplar de ecoturismo sostenible. Los ingresos generados contribuyen a proyectos de conservación y desarrollo comunitario, garantizando la protección de este ecosistema tan frágil.
La ciudad costera de Morondava, es una puerta abierta a algunos de los paisajes más icónicos y espectaculares del país, como uno de los lugares más fotografiados del mundo: la Avenida de los Baobabs.
Este camino bordeado por majestuosos baobabs centenarios ofrece un espectáculo visual inigualable, especialmente al amanecer y al atardecer, cuando el sol tiñe el cielo de tonos dorados y rojizos, crea un ambiente casi mágico que encarna la esencia de Madagascar.
En la ciudad, el ambiente relajado invita a pasear por la playa, degustar pescado fresco en pequeños restaurantes frente al mar o admirar los coloridos pirogues de los pescadores Vezo. Visitar Morondava es encontrarse con el alma del oeste malgache: un equilibrio perfecto entre la serenidad del océano, la fuerza ancestral de la tierra y la belleza atemporal de sus paisajes.
Nosy Be es la isla más famosa y visitada de Madagascar, conocida como “la isla perfumada” por el aroma del ylang-ylang, la vainilla y el cacao que crecen en sus colinas. Sus paradisiacas playas de arena blanca, sus aguas turquesas y su ambiente relajado la convierten en el destino perfecto para disfrutar del mar.
Los aficionados al buceo y al snorkel pueden explorar los arrecifes de coral repletos de vida marina, mientras que los más aventureros pueden visitar las islas cercanas como Nosy Komba, habitada por lémures, o Nosy Tanikely, una reserva marina ideal para nadar entre tortugas y peces tropicales.
Por las noches, Nosy Be ofrece un ambiente animado con pequeños restaurantes frente al mar donde degustar mariscos frescos y escuchar música local. Sin duda, es el lugar donde la naturaleza y la hospitalidad se encuentran en perfecta armonía.
La isla de Sainte-Marie es el secreto mejor guardado del este de Madagascar. Es una isla que combina historia, belleza natural y una atmósfera relajada que conquista a todo viajero.
Sus playas bordeadas de cocoteros, sus aguas turquesas y su frondosa vegetación tropical crean un paisaje de ensueño. Además de su calma, la isla guarda un pasado fascinante: fue refugio de piratas en el siglo XVII, y aún se puede visitar su famoso cementerio pirata.
Sainte-Marie es también uno de los mejores lugares del mundo para avistar ballenas jorobadas entre julio y septiembre, cuando llegan a reproducirse en sus cálidas aguas.
Los arrecifes coralinos y los senderos selváticos invitan a la exploración, mientras los pequeños pueblos pesqueros muestran la hospitalidad malgache en su máxima expresión.
Los Tsingy de Bemaraha, son un impresionante paisaje de piedra caliza tallada por el tiempo y el agua. Estas formaciones rocosas afiladas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, crean un laberinto natural de agujas y cañones.
Explorar el parque es una experiencia única: es el único lugar del mundo con estas características que se pueden recorrer pasarelas colgantes, ascender entre picos rocosos y observar una fauna excepcional, como lémures, camaleones y aves endémicas.
Es un destino ideal para los amantes de la aventura y la naturaleza, ya que combina desafíos físicos con unos paisajes de belleza indescriptible.
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Nuestros viajero/as opinan
Ha sido un placer viajar a Madagascar con vosotros
Estoy muy contenta de haber gestionado mi viaje a Madagascar con vosotros. Ha sido todo muy fácil, todo lo que me habéis asesorado ha mejorado en mucho mi viaje convirtiéndolo en toda una experiencia, la agencia local nos ha tratado fenomenal y nos habéis conseguido un precio muy bueno. ¿Qué más se puede pedir? Sí, otro viaje ☺️ Espero que pronto vuelva a ponerme en contacto con vosotros.





